Contramuslos de pollo en sartén con salsa cremosa de espinacas
Contramuslos de pollo dorados en sartén de hierro y cocinados a fuego lento con salsa de nata, tomates secos, espinacas y albahaca fresca.
Por WixForum Kitchen
Publicada el 12 min de lectura
- Tiempo total
- Preparación
- Cocción
- Reposo
- Raciones
- 4
- Cocina
- Mediterránea
- Calorías
- 485
- por ración, estimadas

En esta página16 secciones
La combinación de carne dorada con una salsa rica y sedosa constituye uno de los mayores placeres culinarios en la cocina doméstica. Esta receta de contramuslos en sartén de hierro aprovecha la intensidad del queso parmesano, la acidez dulce de los tomates secos y la delicadeza de los brotes tiernos de espinaca. En menos de media hora se logra un plato completo, jugoso y aromático, perfecto para disfrutar mojando pan crujiente.
El éxito de un buen guiso rápido reside en tratar cada ingrediente con el calor adecuado para extraer el máximo sabor antes de unirlos en una salsa armónica. Los contramuslos de pollo ofrecen una textura notablemente más jugosa que las pechugas, tolerando la cocción en dos tiempos sin resecarse. Al sellar primero la carne con pimentón, ajo y pimienta, se genera una base caramelizada en el fondo de la sartén de hierro que más tarde enriquece los líquidos. La nata para cocinar y el caldo se amalgaman con el queso fundido creando una textura aterciopelada que abraza las espinacas y la albahaca fresca, dando lugar a una comida reconfortante pensada para deleitar a cualquier comensal.
Lo mejor
Por qué te va a encantar
El sellado inicial del pollo a temperatura viva desencadena la reacción de Maillard, transformando las proteínas y los azúcares de la carne en una superficie dorada y sabrosa. Ese proceso deja adheridos en la sartén pequeños sedimentos caramelizados cargados de compuestos aromáticos. Cuando se agrega la mantequilla y posteriormente los líquidos fríos, ese fondo se disuelve e integra en la nata, transmitiendo un sabor tostado que ninguna mezcla cocinada por separado podría igualar. La grasa fundida de los contramuslos actúa como vehículo conductor de las especias, fijando el pimentón y el ajo en la fibra cárnica antes de que intervenga el resto de los condimentos de la salsa.
Por otro lado, la incorporación equilibrada de caldo de pollo junto a la nata permite reducir la densidad grasa sin perder untuosidad. Esta proporción asegura que el queso parmesano se disuelva con suavidad gracias a la presencia controlada de líquido caliente, evitando que la emulsión se separe o forme una masa gomosa. Las espinacas y los tomates secos aportan un contraste idóneo: los tomates concentran notas ácidas que cortan la riqueza láctea, mientras que los brotes verdes absorben la salsa en pocos instantes sin desmoronarse, completando un perfil gustativo redondo y armónico en una única sartén.
Lo que necesitas
Ingredientes
Para 4 raciones.
Pollo y condimentos
Salsa cremosa
Acabado
Contiene:
- Leche
- Gluten
Herramientas
Utensilios
- Sartén de hierro fundido de 28 cm
- Báscula de cocina
- Jarra medidora
- Pinzas de cocina
- Termómetro de cocina para alimentos
- Tabla de cortar
Cambios
Sustituciones
En lugar deContramuslos de pollo deshuesados
UsaPechugas de pollo fileteadas gruesas, reduciendo el tiempo de cocción en la salsa para mantener la jugosidad
En lugar deQueso parmesano rallado
UsaQueso Grana Padano o queso curado manchego rallado muy fino
En lugar deBrotes de espinacas tiernas
UsaHojas de acelga tierna cortadas en tiras finas o col kale baby sin tallos gruesos
Conviene saber
Notas
Para conseguir un resultado impecable resulta fundamental emplear contramuslos de pollo frescos, limpios de exceso de grasa visible pero conservando su estructura compacta. La sartén de hierro fundido es la herramienta idónea por su extraordinaria capacidad de retención térmica, ya que mantiene una temperatura constante cuando se introduce la carne fría y permite lograr una costra dorada impecable sin quemar el aceite. Si se opta por una sartén antiadherente convencional, conviene precalentarla pacientemente y utilizar un fuego medio-alto para emular ese dorado crujiente sin sobrecargar la superficie de vapor.
En cuanto a los ingredientes de la salsa, es preferible utilizar una cuña de queso parmesano y rallarlo fino al instante, puesto que los preparados comerciales suelen incluir antiapelmazantes que impiden una fusión limpia. Los tomates secos conservados en aceite añaden una textura tierna inmediata, pero deben escurrirse para no alterar el equilibrio de grasas del plato; si se emplean tomates secos deshidratados, es imprescindible hidratarlos en agua tibia durante quince minutos antes de picarlos. Los brotes de espinacas tiernas garantizan una cocción ultrarrápida sin necesidad de escaldado previo.
Preparativos
Antes de empezar
Antes de encender el fuego, organiza minuciosamente los ingredientes sobre la encimera. Seca bien los contramuslos de pollo con papel absorbente para retirar cualquier humedad superficial y garantizar un dorado uniforme. Pica los dientes de ajo en dados menudos y corta los tomates secos en tiras homogéneas. Ralla fino el queso parmesano y mide con una jarra graduada la nata para cocinar y el caldo de pollo. Lava y seca los brotes tiernos de espinaca en un centrifugador para no aportar agua innecesaria al guiso. Ten preparadas las pinzas de cocina y una fuente limpia para reservar la carne.
Paso a paso
Elaboración
Parte 1
Fase 1: Condimentado y sellado del pollo
Paso 1: Sazonar los contramuslos
Seca los 600 g de contramuslos con papel de cocina. Espolvorea por ambos lados la cucharadita de sal, la media cucharadita de pimienta, la cucharadita de pimentón dulce y la cucharadita de ajo en polvo, frotando bien para repartir la mezcla de manera uniforme.
Necesitarás: contramuslos de pollo deshuesados · sal fina · pimienta negra molida · pimentón dulce · ajo en polvo
Fíjate en: La carne queda cubierta de una capa rojiza y aromática sin zonas húmedas visibles.
Consejo: Secar la superficie del pollo es indispensable para lograr un dorado crujiente en la sartén.
Paso 2: Dorar el pollo en la sartén
Calienta las 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén de hierro a fuego medio-alto. Añade los contramuslos sin amontonar y cocina entre 5 y 6 minutos por lado, hasta que adquieran un color dorado intenso y se despeguen fácilmente.
Necesitarás: aceite de oliva
Fíjate en: El pollo chisporrotea con vigor y muestra una costra dorada profunda en ambas caras.
Consejo: No muevas las piezas durante los primeros tres minutos para que se forme una costra firme.
Paso 3: Retirar y reservar la carne
Saca los contramuslos de la sartén con unas pinzas y colócalos en un plato aparte. Deja los jugos y restos tostados dentro de la sartén, bajando la intensidad del fuego a nivel medio para continuar con la preparación del fondo.
Fíjate en: El plato recoge los jugos iniciales del pollo mientras la sartén conserva los posos caramelizados.
Consejo: No limpies la sartén; esos restos tostados aportarán un sabor profundo a la salsa posterior.
Comprobación
Al terminar esta fase, los contramuslos presentan un dorado homogéneo y firme en ambas caras, con agradables reflejos rojizos del pimentón y el ajo. La carne se desprende con soltura de la sartén sin agarrarse a la base. En el fondo queda una fina película de jugos caramelizados y limpios, sin posos quemados ni humo visible, lista para aromatizar la mantequilla.
Parte 2
Fase 2: Base aromática y desglasado de la sartén
Paso 4: Fundir la mantequilla y sofreír el ajo
Añade los 20 g de mantequilla a la sartén caliente y deja que se derrita por completo. Incorpora los 3 dientes de ajo picados y remueve durante unos 45 segundos a fuego medio hasta que empiece a desprender un aroma intenso sin quemarse.
Necesitarás: mantequilla · dientes de ajo picados
Fíjate en: El ajo adquiere un tono marfil brillante y la mantequilla hace una ligera espuma.
Consejo: Mantén el fuego moderado para evitar que el ajo se oscurezca y tome notas amargas.
Paso 5: Incorporar los tomates secos
Agrega los 60 g de tomates secos picados a la sartén. Rehógalos junto con el ajo y la mantequilla durante 1 minuto, mezclando continuamente con una cuchara de madera para que liberen su sabor dulce y concentrado en la grasa caliente.
Necesitarás: tomates secos picados
Fíjate en: Los tomates desprenden su fragancia frutal y se integran con los jugos de la sartén.
Consejo: Si los tomates estaban conservados en aceite, escúrrelos ligeramente antes de picarlos y agregarlos.
Paso 6: Verter los líquidos y ligar la crema
Vierte los 200 ml de nata para cocinar y los 120 ml de caldo de pollo en la sartén. Remueve rascando bien el fondo con la espátula para desglasar los jugos tostados, y deja que rompa en un hervor muy suave durante 2 minutos.
Necesitarás: nata para cocinar · caldo de pollo
Fíjate en: El líquido toma un tono anaranjado cremoso y burbujea suavemente por los bordes.
Consejo: Asegúrate de despegar todos los restos adheridos al fondo para enriquecer el cuerpo de la crema.
Comprobación
El ajo y la mantequilla han aromatizado la estancia sin dorarse en exceso. Los tomates secos lucen tiernos y brillantes en la grasa caliente. Al verter la nata y el caldo, el rascado suave ha disuelto los restos tostados del fondo, otorgando al líquido un tono suavemente anaranjado. La mezcla empieza a mostrar un hervor pausado y homogéneo por todo el perímetro.
Parte 3
Fase 3: Ligado de la crema y cocción final integrada
Paso 7: Fundir el queso e integrar las especias
Espolvorea los 40 g de queso parmesano rallado, la media cucharadita de hierbas italianas secas y el cuarto de cucharadita de copos de guindilla. Remueve en círculos hasta que el queso se disuelva por completo y la textura se vuelva sedosa.
Necesitarás: queso parmesano rallado · hierbas italianas secas · copos de guindilla
Fíjate en: La salsa adquiere consistencia aterciopelada y cubre la cuchara con una película suave.
Consejo: Utiliza queso recién rallado para evitar que se formen grumos difíciles de integrar en la salsa.
Paso 8: Añadir las espinacas frescas
Incorpora los 100 g de brotes de espinacas tiernas en tandas a la sartén. Remueve con suavidad durante 1 o 2 minutos hasta que las hojas pierdan volumen por el calor residual y queden perfectamente envueltas en la crema caliente.
Necesitarás: brotes de espinacas tiernas
Fíjate en: Las espinacas se reducen visiblemente de tamaño y adoptan un verde oscuro lustroso.
Consejo: No cocines en exceso las espinacas en este paso para que no pierdan su textura suave.
Paso 9: Reincorporar el pollo y cocer a fuego lento
Devuelve los contramuslos reservados y sus jugos acumulados a la sartén. Cocina a fuego lento durante 5 minutos, bañando la carne con la salsa, hasta que el interior del pollo alcance al menos 74 °C medidos con un termómetro de cocina.
Temperatura interna 74 °C
Fíjate en: El líquido borbotea despacio alrededor de la carne y el termómetro marca 74 °C en el centro térmico.
Consejo: Baña la superficie de los muslos con una cuchara para mantener la carne tierna y húmeda.
Paso 10: Decorar con albahaca y servir
Retira la sartén del fuego y deja reposar 5 minutos. Distribuye las hojas de albahaca fresca troceadas por encima y sirve directamente en la misma sartén de hierro junto a rebanadas de pan crujiente para acompañar cada porción.
Necesitarás: hojas de albahaca fresca troceadas · pan crujiente
Fíjate en: La albahaca desprende su perfume fresco al entrar en contacto con la salsa tibia y reposada.
Consejo: Corta o rasga la albahaca en el último momento para evitar que las hojas se ennegrezcan.
Comprobación
La crema muestra una consistencia aterciopelada y densa tras integrarse el queso parmesano. Los brotes de espinaca han menguado sin perder su color verde vivo. Al reintroducir el pollo, las piezas quedan cubiertas por la crema y el centro cárnico alcanza 74 °C de temperatura interna. La sartén exhala un aroma redondo a queso curado, albahaca fresca y ave bien cocinada.
Punto de cocción
Cómo saber si está listo
Comprueba el punto óptimo del pollo midiendo su temperatura interna con un termómetro de lectura rápida en el centro de la pieza más gruesa, evitando el fondo de la sartén. Debe registrar al menos 74 °C para confirmar una cocción inocua y tierna. Visualmente, la salsa debe napar el dorso de una cuchara con textura sedosa y brillante, sin soltar grasa libre en los bordes. Las espinacas deben verse marchitas pero de verde intenso, mientras que el pollo debe mostrar una capa exterior glaseada y una carne interior completamente blanca, firme y rebosante de jugos.
Evita esto
Errores frecuentes
Uno de los fallos más habituales consiste en sobrecargar la sartén con demasiada carne a la vez, lo que reduce la temperatura del hierro y provoca que el pollo suelte líquido y se cueza en lugar de sellarse con costra; cocina en tandas si tu sartén no es lo bastante ancha. Otro error es descuidar el ajo mientras se dora en la mantequilla, permitiendo que tome color oscuro y amargue la preparación; mantén un calor moderado. Asimismo, evita que la nata hierva a borbotones una vez añadido el queso rallado, pues el calor desmedido puede disociar la grasa láctea.
Cocina con seguridad
Seguridad alimentaria
Temperaturas internas seguras
Cocina como mínimo hasta estas temperaturas, medidas con un termómetro de lectura instantánea en la parte más gruesa.
| Alimento | Temperatura interna mínima |
|---|---|
| Aves | 74 °C |
Mejores resultados
Consejos
Consejo 1
Para lograr que la salsa mantenga una cremosidad insuperable, procura que la nata para cocinar y el caldo de pollo se encuentren a temperatura ambiente antes de incorporarlos a la sartén caliente. Un contraste térmico brusco puede enfriar la sartén de golpe y retrasar la emulsión natural de las grasas. Si observas que la salsa espesa con excesiva rapidez antes de introducir el pollo, puedes añadir una o dos cucharadas adicionales de caldo para devolverle la fluidez adecuada sin alterar su equilibrio de sabor.
Consejo 2
A la hora de seleccionar los tomates secos, conviene optar por aquellos envasados en aceite de oliva virgen extra con hierbas mediterráneas, ya que aportan un matiz aromático suplementario de gran valor gastronómico. Si deseas intensificar el fondo de la receta, puedes utilizar una cucharadita del propio aceite de maceración de los tomates para sustituir parte del aceite de sellado. Por último, recuerda secar la albahaca con suavidad y rasgarla con las manos justo antes de servir para preservar sus aceites esenciales más delicados.
A tu manera
Variaciones
Con pechuga de pollo
Sustituye los contramuslos por pechugas de pollo cortadas en filetes gruesos. Dóralas brevemente un par de minutos por lado para evitar que se resequen durante el reposo final dentro de la salsa.
Con champiñones laminados
Añade 150 g de champiñones laminados a la sartén justo después de retirar el pollo. Saltéalos con la mantequilla hasta que doren antes de incorporar el ajo picado y los tomates secos.
Toque picante intenso
Incrementa la cantidad de copos de guindilla a media cucharadita e incorpora una pizca de pimentón picante durante el sazonado de la carne para obtener una crema con carácter más vivo.
Con queso pecorino
Reemplaza el queso parmesano por la misma cantidad de queso pecorino curado finamente rallado, aportando una nota más salina y profunda a la crema láctea sin variar los tiempos.
A la mesa
Sugerencias para servir
Sirve la preparación disponiendo un contramuslo en el centro de un plato hondo o plano con reborde, cubriendo generosamente la carne con varias cucharadas de la salsa cremosa cargada de espinacas y tomates secos. Acompaña cada ración con rebanadas generosas de pan crujiente de masa madre o de corteza rústica, indispensables para apurar hasta la última gota de la emulsión láctea de la sartén. Un vino blanco seco y fresco, o simplemente un vaso de agua mineral con hielo, complementan de forma extraordinaria la riqueza grasa de este plato.
Para redondear un menú de mediodía o de cena sustanciosa, este pollo armoniza a la perfección con una guarnición sencilla de arroz blanco hervido al vapor, patatas asadas al romero o pasta corta salteada con una pizca de aceite. La propia sartén de hierro fundido puede llevarse al centro de una mesa protegida con un salvamanteles de madera o corcho, permitiendo que cada comensal se sirva caliente directamente del recipiente, realzando la faceta cercana y hogareña de esta clásica receta de sartén.
Sobras
Conservación y preparación con antelación
- Nevera
- En recipiente hermético en el frigorífico durante un máximo de 3 a 4 días, bien protegido.
- Congelador
- No se aconseja congelar, ya que las salsas con nata y queso suelen disociarse al descongelar.
- Recalentar
- Calentar en sartén a fuego suave con dos cucharadas de caldo, removiendo hasta que esté bien caliente.
Si quedan raciones sobrantes, deja enfriar el guiso durante un máximo de dos horas a temperatura ambiente antes de pasarlo a un recipiente hermético limpio. El recipiente debe cerrarse con firmeza para evitar que la salsa absorba olores del frigorífico y se conserve en óptimas condiciones. Al contener nata y queso, es importante mantener una temperatura interior constante en el electrodoméstico para que la emulsión no sufra alteraciones durante los días posteriores a su elaboración culinaria.
Preparar con antelación
Este plato permite adelantar trabajo con gran facilidad marcando y dorando los contramuslos de pollo varias horas antes, reservándolos en la nevera en un plato tapado. En el momento en que se vaya a comer, solo será necesario calentar la sartén, preparar la salsa de mantequilla, ajo, tomates, nata y parmesano, e introducir los contramuslos para que completen su cocción y alcancen los 74 °C reglamentarios. De este modo, la textura de la verdura y la frescura de la albahaca lucirán como recién cocinadas.
Preguntas
Preguntas frecuentes
¿Por qué es preferible usar contramuslos en vez de pechuga?
Los contramuslos contienen mayor proporción de grasa intermuscular y tejido conjuntivo que la pechuga, lo que les confiere una resistencia superior al calor directo. Esto permite dorarlos intensamente y luego cocinarlos a fuego lento dentro de la salsa cremosa sin riesgo de que la carne quede seca, fibrosa o falta de sabor.
¿Qué hacer si la salsa se separa o suelta grasa?
Si la salsa muestra signos de disociación por exceso de calor, retira de inmediato la sartén del fuego y vierte dos cucharadas de caldo de pollo frío o agua templada. Remueve enérgicamente con unas varillas o una cuchara de madera realizando círculos rápidos para devolver la homogeneidad a la emulsión láctea.
¿Se pueden usar espinacas congeladas en esta receta?
Es posible emplearlas, pero deben descongelarse con anterioridad y escurrirse a conciencia presionándolas con las manos para retirar todo el líquido sobrante. De lo contrario, ese exceso de agua aguaría la salsa de nata y parmesano, restándole espesor y alterando la concentración de los sabores aromáticos.
¿Cómo evitar que el queso forme grumos al derretirse?
Conviene emplear siempre queso parmesano rallado en el momento con un rallador de orificios finos y añadirlo con la sartén a fuego moderado, nunca a borbotones fuertes. Remueve continuamente mientras lo espolvoreas poco a poco para que se integre con la nata de forma progresiva y uniforme.
¿Se puede cocinar en una sartén que no sea de hierro?
Sí, cualquier sartén amplia de fondo grueso o de acero inoxidable funciona correctamente. Lo importante es asegurar un precalentamiento adecuado para sellar la carne eficazmente y contar con espacio suficiente para que las piezas se doren sin amontonarse ni generar vapor durante los primeros minutos.
Todo en un mismo sitio: la ficha de la receta, más abajo, reúne los ingredientes, los pasos y la información nutricional estimada, lista para imprimir.

Ficha de la receta
Contramuslos de pollo en sartén con salsa cremosa de espinacas
Contramuslos de pollo dorados en sartén de hierro y cocinados a fuego lento con salsa de nata, tomates secos, espinacas y albahaca fresca.
- Preparación
- Cocción
- Reposo
- Total
- Raciones
- 4 raciones
Ingredientes
Pollo y condimentos
- 600 g de contramuslos de pollo deshuesados
- 1 cucharadita de sal fina
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 2 cucharadas de aceite de oliva
Salsa cremosa
- 20 g de mantequilla
- 3 dientes de ajo picados
- 60 g de tomates secos picados
- 200 ml de nata para cocinar
- 120 ml de caldo de pollo
- 40 g de queso parmesano rallado
- 100 g de brotes de espinacas tiernas
- 1/2 cucharadita de hierbas italianas secas
- 1/4 cucharadita de copos de guindilla
Acabado
- hojas de albahaca fresca troceadas al gusto
- pan crujiente para servir
Elaboración
Sazonar los contramuslos. Seca los 600 g de contramuslos con papel de cocina. Espolvorea por ambos lados la cucharadita de sal, la media cucharadita de pimienta, la cucharadita de pimentón dulce y la cucharadita de ajo en polvo, frotando bien para repartir la mezcla de manera uniforme.
Dorar el pollo en la sartén. Calienta las 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén de hierro a fuego medio-alto. Añade los contramuslos sin amontonar y cocina entre 5 y 6 minutos por lado, hasta que adquieran un color dorado intenso y se despeguen fácilmente.
Retirar y reservar la carne. Saca los contramuslos de la sartén con unas pinzas y colócalos en un plato aparte. Deja los jugos y restos tostados dentro de la sartén, bajando la intensidad del fuego a nivel medio para continuar con la preparación del fondo.
Fundir la mantequilla y sofreír el ajo. Añade los 20 g de mantequilla a la sartén caliente y deja que se derrita por completo. Incorpora los 3 dientes de ajo picados y remueve durante unos 45 segundos a fuego medio hasta que empiece a desprender un aroma intenso sin quemarse.
Incorporar los tomates secos. Agrega los 60 g de tomates secos picados a la sartén. Rehógalos junto con el ajo y la mantequilla durante 1 minuto, mezclando continuamente con una cuchara de madera para que liberen su sabor dulce y concentrado en la grasa caliente.
Verter los líquidos y ligar la crema. Vierte los 200 ml de nata para cocinar y los 120 ml de caldo de pollo en la sartén. Remueve rascando bien el fondo con la espátula para desglasar los jugos tostados, y deja que rompa en un hervor muy suave durante 2 minutos.
Fundir el queso e integrar las especias. Espolvorea los 40 g de queso parmesano rallado, la media cucharadita de hierbas italianas secas y el cuarto de cucharadita de copos de guindilla. Remueve en círculos hasta que el queso se disuelva por completo y la textura se vuelva sedosa.
Añadir las espinacas frescas. Incorpora los 100 g de brotes de espinacas tiernas en tandas a la sartén. Remueve con suavidad durante 1 o 2 minutos hasta que las hojas pierdan volumen por el calor residual y queden perfectamente envueltas en la crema caliente.
Reincorporar el pollo y cocer a fuego lento. Devuelve los contramuslos reservados y sus jugos acumulados a la sartén. Cocina a fuego lento durante 5 minutos, bañando la carne con la salsa, hasta que el interior del pollo alcance al menos 74 °C medidos con un termómetro de cocina.
Decorar con albahaca y servir. Retira la sartén del fuego y deja reposar 5 minutos. Distribuye las hojas de albahaca fresca troceadas por encima y sirve directamente en la misma sartén de hierro junto a rebanadas de pan crujiente para acompañar cada porción.
Alérgenos: Leche, Gluten
Información nutricional (estimada, por ración)
- Calorías
- 485 kcal
- Proteínas
- 38,5 g
- Hidratos
- 7,2 g
- Grasas
- 33,6 g
- Fibra
- 1,8 g
- Azúcares
- 4,1 g
- Sodio
- 790 mg
Solo son estimaciones: los valores varían según las marcas, las sustituciones y el tamaño de las raciones.
Receta de WixForum Kitchen · wixforum.com
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