Historias del foroTraiciónFicción9 min de lecturaParte 2 de 3
La niña que cayó al mar y el marinero que quiso ocultarlo todo — Parte 2 de 3
Por WixForum KitchenPublicada el

La cena de ensayo se convirtió en un tribunal
Esa noche, en el restaurante del puerto que habíamos reservado para la cena de ensayo, el ambiente estaba cargado como antes de una tormenta. Julián no dejaba de mirar su teléfono, y yo no podía quitarle los ojos de encima a Marcus, que se sentaba al otro lado de la mesa con una calma inquietante.
Vela, recuperada del susto, jugaba con sus muñecas bajo la mesa. Yo le acariciaba el pelo y pensaba en las palabras de Marcus: no tendré que jugar a la madrastra. ¿Acaso Julián había planeado algo contra mi propia hija?
Cuando los invitados comenzaron a brindar, Julián se puso de pie y levantó su copa.
—Quiero agradecer a todos por estar aquí. Y quiero disculparme por el susto de esta tarde. Pero estoy seguro de que fue solo un accidente.
Marcus sonrió y se levantó también, sin copa, con las manos en los bolsillos.
—¿Un accidente? Señor Julián, ¿quiere que le muestre el video de nuevo, o prefiere que se lo envíe a su madre, la dueña del astillero?
La mesa se quedó en silencio. La madre de Julián, doña Carmen, una mujer de mirada dura y voz de mando, dejó su copa con un golpe seco.
—¿Qué video? ¿De qué está hablando este hombre?
Julián tragó saliva.
—Es solo un malentendido, madre. Marcus exagera.
Marcus no se inmutó. Sacó su tableta y la puso sobre la mesa, con el video listo para reproducirse.
—¿Exagero? Aquí se ve claro cómo Tomás mira hacia la cabina antes de empujar a la niña. Y en la cabina, señora Carmen, estaba su hijo. ¿No es curioso?
Doña Carmen agarró la tableta y miró el video con atención. Su expresión pasó de la confusión al horror, y luego a una furia helada.
—Julián, ¿qué has hecho?
Julián se derrumbó en su silla.
—No fue idea mía, fue de Tomás. El quería que la boda se cancelara, para quedarse con el puesto de primer oficial.
—Mientes —dijo Marcus, con voz tranquila—. Tomás me lo confesó todo antes de que se lo llevaran. Le ofreciste 10.000 dólares para que empujara a Vela y así culparlo a él, y así no tener que lidiar con una hijastra. Pero Tomás grabó la conversación en su teléfono.
La mesa entera contuvo el aliento. Yo sentí que el suelo se abría bajo mis pies. Julián, el hombre que creía amar, había intentado lastimar a mi hija para no ser padrastro. Las lágrimas me quemaban los ojos, pero no iba a llorar delante de él.
—¿Por qué? —pude articular—. ¿Por qué odias tanto a Vela?
—No la odio, Elena —dijo Julián, con voz quebrada—. Pero ella siempre está entre nosotros. Tú nunca me dejas ser el centro de tu atención. Y cuando Marcus apareció con ese video, pensé que todo estaba perdido.
—¿Así que decidiste pagarle a Marcus para que borrara el video? —preguntó doña Carmen, con un tono que era más una sentencia que una pregunta.
—Le ofrecí 20.000 —admitió Julián—. Pero él pidió 50.000 y el puesto de primer oficial. ¿Qué podía hacer?
Marcus rió, sin alegría.
—Yo no pedí nada, Julián. Tú me ofreciste el dinero para que guardara silencio. Y luego, cuando me negué, decidiste culparme a mí también. Pero no contabas con que yo ya le había enviado el video a la policía.
En ese momento, dos agentes entraron al restaurante y se acercaron a Julián. Doña Carmen lo miró con desprecio y luego se volvió hacia mí, con una expresión que casi parecía disculpa.
—Elena, siento mucho todo esto. Julián no es digno de ti ni de tu hija. La boda queda cancelada.
Pero yo no podía quedarme de brazos cruzados. Algo en la historia de Marcus no me cuadraba. ¿Por qué había insistido tanto en grabar la boda? ¿Y por qué su nombre en tercera persona? Había algo más detrás de todo aquello, y estaba decidida a descubrirlo.
—Espera —dije, levantándome—. Marcus, tú no viniste aquí solo para grabar. Quiero saber la verdad completa.
Marcus me miró con sorpresa y luego con una sonrisa que esta vez sí llegó a sus ojos.
—Tienes razón, Elena. Hay algo más. Pero eso lo hablaremos en privado.
La noche se cerró sobre el puerto, y yo sabía que aquella conversación cambiaría mi vida para siempre. Pero no estaba preparada para lo que Marcus me iba a revelar.
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